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	<title>ACCIÓN &#187; Opinión</title>
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	<description>Asociación chilena de ONG</description>
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		<title>Carta de ACCIÓN a Obama publicada en Miami Herald</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Mar 2011 15:53:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>accionag</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada-noticias4]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[La carta firmada por el presidente de ACCION, Martín Pascual, busca sensibilizar a la opinión pública de Estados Unidos respecto de las carencias y contradicciones del modelo de desarrollo chileno y de su impacto social, político y económico.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Martín Pascual</em></p>
<p>Santiago &#8211; Mientras los chilenos nos preparábamos para la primera visita del presidente Obama a nuestro país y a América del Sur, la próxima semana, el terremoto de Japón ha despertado recuerdos sombríos de nuestra aterradora experiencia sísmica de hace apenas un año.</p>
<p>Chile no es muy conocido para la mayoría de los norteamericanos o para la familia Obama, y por eso queremos contarle lo que el Presidente podría escuchar y observar, si pudiera romper el cerco de seguridad y conversar con la gente en las calles de nuestro país.</p>
<p>Muchos de nosotros seguimos con expectación el discurso de oportunidades y esperanza que caracterizó a la campaña presidencial de Obama, y hemos podido ver la evolución de su gobierno y la implementación de sus políticas, sospecho que mucho más de cerca que el seguimiento que pudiesen haber hecho a nuestra historia social y política de las últimas dos décadas.</p>
<p>Estamos orgullosos del desarrollo social y los cambios democráticos luego de 20 años desde el fin de la dictadura, sin embargo queremos que los estadounidenses sepan que mientras algunos economistas ven a Chile como un modelo de éxito económico, todavía seguimos siendo un país de contradicciones sociales que no han podido ser superadas.</p>
<p>Mientras el mundo celebraba el rescate casi milagroso de los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad en la mina San José realizado por la empresa estatal Codelco con la asistencia técnica de varios países, entre ellos EE.UU., el Presidente Piñera, casi recién asumido en el cargo, rondaba cerca del lugar del desastre para ganar cobertura de prensa y generar empatía en la opinión pública. Su estilo mediático agitó los recuerdos del presidente Bush en Manhattan, después del ataque del 9 / 11.</p>
<p>Sin embargo, la prensa mundial no ha informado con la misma cobertura que en los últimos cinco meses 11 mineros han muerto en otros accidentes mineros similares en nuestro país. Al igual que muchos otros trabajadores de la industria chilena, los mineros de la pequeña y mediana minería privada tienen sindicatos débiles y una casi nula fiscalización estatal de las precarias condiciones laborales en las que trabajan.</p>
<p>La economía de Chile ha crecido más del 5% anual promedio en los últimos 17 años, y todavía se encuentra entre los 15 países en el mundo con peor distribución del ingreso, y entre los peores de América Latina. Hoy en Chile la quinta parte de la fuerza laboral más rica gana 12 veces lo que gana la quinta parte más pobre. El 10 por ciento más rico gana 46 veces de lo que el 10 por ciento con menos ingresos se lleva su casa.</p>
<p>La desigualdad de oportunidades educativas sigue siendo un gran problema. Hoy en día sólo el 19 por ciento de los chilenos de los hogares de bajos ingresos tienen acceso a la educación superior, mientras que 93.3 por ciento de los jóvenes de familias ricas continúan sus estudios después de la secundaria. En Chile hoy todavía tenemos discriminación racial y étnica.</p>
<p>Por ejemplo, 34 mapuches, nuestra mayor población indígena, realizaron recientemente una huelga de hambre de 70 días para protestar por la forma en que son tratados en nuestro ordenamiento jurídico. Están sujetos a las leyes antiterroristas impuestas durante la época de la dictadura, lo que significa que pueden ser encarcelados y se les niega el debido proceso. Al momento de escribir esta carta, varios ya han reanudado su protesta. Tal vez el presidente Obama ha oído hablar de ellos. Hoy nuestro país tiene la tercera mayor tasa de encarcelamiento en América Latina, después de Surinam y Guyana Francesa.</p>
<p>Michelle Obama seguramente es consciente de que Chile es uno de los pocos países en el mundo que ha tenido a una mujer presidenta, Michelle Bachelet. Pero ella no debe saber que en Chile las mujeres representan sólo el 41 por ciento de la fuerza de trabajo, la tasa más baja en América Latina, con un 49% de los hogares encabezados por mujeres bajo el umbral de la pobreza.</p>
<p>El presidente Obama tal vez puede ser molestado en su casa por Fox News. Pero es difícil escuchar voces disidentes en Chile, cuando seis empresas controlan el 70% de nuestra industria radial y dos empresas son dueñas de los periódicos más importantes. Eso no deja mucho espacio para la diversidad. La verdadera democracia requiere de una prensa libre y abierta.</p>
<p>Aunque Chile firmó acuerdos globales para reducir las emisiones de carbono, el gobierno ha aprobado la construcción de una gigantesca termoeléctrica a carbón, Central Castilla, la más grande de Sudamérica, que probablemente duplicará las actuales tasas de emisión de Chile en los próximos años.</p>
<p>Poseemos una nuestra larga costa flanqueada por el desierto más seco del planeta. Un gobierno con visión de futuro trabajaría por la promoción de la energía eólica y solar. En cambio, el gobierno de Piñera está estudiando la energía nuclear. Al igual que Japón, somos uno de los países más propensos a terremotos en el mundo. No sabemos de qué se tratan los acuerdos de cooperación que firmarán Chile y los EE.UU., pero tenemos claro que no queremos energía nuclear en nuestro país.</p>
<p>Los chilenos aún viven bajo una constitución escrita en dictadura y sabemos que tenemos un largo camino por recorrer para profundizar la democracia y erradicar la pobreza y la injusticia de nuestro país. Si los miembros de la comitiva del Presidente fueran a  preguntar a los ciudadanos si podemos superar las desigualdades y la exclusión social que aún afectan a Chile les aseguro que responderían fuerte y claro: &#8220;Sí, podemos!&#8221;</p>
<p><a href="http://www.miamiherald.com/2011/03/17/2120330/a-view-from-the-other-chile.html" target="_blank">&gt;&gt; Visite el artículo</a> publicado en el Miami Herald (en inglés).</p>
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		<title>La democracia enmudecida</title>
		<link>http://www.accionag.cl/archives/178</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 03:58:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicado en lanacion.cl por Álvaro Ramis, presidente de ACCIÓN, 26/10/2009 La candidatura de Sebastián Piñera suele acusar catastrofismo cada vez que se advierten las consecuencias que puede acarrear la concentración del poder de parte de su sector político. Junto con una probable agudización de la conflictividad social, un gobierno de derecha representaría un retroceso grave [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span>Publicado en lanacion.cl por Álvaro Ramis, presidente de ACCIÓN, 26/10/2009</span></em></p>
<p>La candidatura de Sebastián Piñera suele acusar catastrofismo cada vez que se advierten las consecuencias que puede acarrear la concentración del poder de parte de su sector político. Junto con una probable agudización de la conflictividad social, un gobierno de derecha representaría un retroceso grave en la ya precaria libertad de expresión e información que vivimos. A la oligopolización de la propiedad de los medios se sumará la pérdida de algunos espacios que han permitido la expresión de voces independientes y ciudadanas. Se impondrá un modelo de democracia enmudecida, donde algunos tendrán el completo control de la agenda de debates y propuestas de país.</p>
<p>Esto ya es evidente en la prensa que apoya su opción electoral. Son evidentes los límites editoriales que imponen los diarios que favorecen a Piñera, con la inexistencia, irrelevancia e invisibilidad de conceptos o actores que no cuentan con derecho a ciudadanía en sus páginas. Hace poco el abogado Roberto Garretón intentó vanamente responder en La Tercera las opiniones del economista Sebastián Edwards sobre la necesidad de reformas a la Constitución. Para el editor de opinión de ese medio el tema constitucional ya no era de interés ni estaba en el debate. Fue necesario esperar a que la columna de Garretón apareciera en La Nación para poder contar con su punto de vista.</p>
<p>Tal vez podamos recordar que durante la visita de la Presidenta Michelle Bachelet a Holanda se produjo una polémica inexplicable a raíz de la comparación que ella realizó entre la casa de Anna Frank y Villa Grimaldi. En la ocasión el presidente de RN, Carlos Larraín, descalificó violentamente las opiniones de la Mandataria y a la vez trivializó las violaciones de los derechos humanos cometidas por la dictadura. Desde las ONG consideramos que sus palabras superaban los consensos democráticos construidos en los últimos años y requerían una respuesta clara y contundente. Al acudir a La Tercera para replicar se nos informó que ya habían solicitado a otra persona una columna sobre el tema. Al domingo siguiente Hermógenes Pérez de Arce aparecía ahí no sólo reafirmando los dichos de Larraín, sino criminalizando a las víctimas de Villa Grimaldi. Hace poco, a raíz de la polémica por el informe de Chile Transparente, La Tercera dio espacio a una opinión que intentaba mostrar que las incoherencias en el directorio de la institución eran una muestra de la irrelevancia de todas las ONG. Al reclamar el derecho a réplica, se nos informó que el diario no había contemplado esa posibilidad ante este punto.</p>
<p>Estos ejemplos, que son los que están a nuestro modesto alcance, podrían ser complementados por los que entre muchos otros actores podríamos recordar. Durante 17 años una de las violencias más abusivas que vivió el país no se ejerció en regimientos o campos de concentración. Se implementó en las reuniones de pauta de los medios, que les permitían recrear la realidad desde la virtualidad de quienes decretaban la vida o la muerte de palabras e ideas. Ésta es la amenaza que enfrentamos.</p>
<p>Los medios de comunicación chilenos han concentrado tal grado de poder económico y político que se han convertido en los grandes electores, por encima de los millones de ciudadanos que son inducidos a votar contra sus propios intereses. Para sobrepasar este riesgo es necesario desandar algunos supuestos que deben ser denunciados. La libertad de prensa no se puede identificar con la libertad de la propiedad. Tampoco es posible radicar en internet el surgimiento de las formas de comunicación alternativa, por más importante que resulte la teoría de la conectividad. Es necesario resguardar la existencia de medios públicos que garanticen la pluralidad de ideas y de actores que ingresen en el debate nacional. Se trata de avanzar hacia medios públicos, que permitan ejercer el contrapeso al mercado de la prensa comercial, anclada a los intereses de quienes monopolizan el poder de veto y difusión.</p>
<p>Este análisis no debería ser considerado catastrofista ni aterrorizante. Todos los antecedentes que manejamos respecto a la derecha chilena le dan coherencia. Hasta hoy nunca se ha visto la menor actitud de apertura al diálogo, al debate y al pluralismo en los medios que se identifican con ese sector. ¿Por qué deberíamos esperar que en un gobierno de Piñera las cosas vayan a ser diferentes?</p>
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